Orientaciones para un buen Matrimonio

No tengas miedo de escuchar a tu pareja y cambiar tus ideas u opiniones tanto en temas importantes como pequeños. Insistir en tu forma de pensar al principio puede parecer que está bien, pero no es sano para el matrimonio. Estén abiertos a lo que es importante para el otro. Tener razón tiene poco valor en el matrimonio; lo importante es hacer feliz a tu pareja.

El conflicto siempre está presente en las relaciones, no es un signo de problema. La clave es “cómo” discutir; no hace falta que grites para ser escuchado. La crítica, estar a la defensiva, el desprecio y el encerrarse en uno mismo destruyen matrimonios. Aborden el tema, no ataquen a la persona. No exageres si tu pareja está molesta, probablemente está buscando apoyo, no una pelea. Si te das cuenta que estás despreciando a tu pareja, es momento de recordar todas las cosas positivas de la relación. Si estás demasiado molesto/a para hablar sobre el tema en ese momento fija un momento para continuar la conversación, no te vayas. Discutir es mejor que no comunicarse.El matrimonio es para amar. Y amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación. La medida del amor es la capacidad de sacrificio. La medida del amor es amar sin medida. Quien no sabe morir, no sabe amar. No olvides: amar ya es recompensa en sí. Amar es buscar el bien del otro: cuanto más grande el bien, mayor el amor. Los hijos son la plenitud del amor matrimonial.